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REFLEXIONES A UNA NUEVA EJECUTIVA SOCIALISTA

En primer lugar, la enhorabuena a la nueva ejecutiva del PSOE. Somos muchos socialistas, progresistas y ciudadanos en general los que deseamos que el PSOE encuentre rápidamente la brújula que oriente su camino y que realice, sin miedos, los cambios necesarios para que adecúe su organización y finalidad al complicado momento que estamos viviendo. En segundo lugar, permitidme que exponga mis dudas en voz alta esperando que sirvan como elementos de reflexión. Tres son los problemas más inmediatos a los que enfrentarse: la indignación de los ciudadanos con los políticos; la pérdida del sentido de lo público; y una organización anquilosada. No son tres problemas separados, sino caras de un mismo prisma que entre sí guardan relación.

Advierte Norbert Bilbeny que “de los dos grandes mitos de la política moderna occidental, Estado y Mercado, sólo se mantiene firme el último”. El problema del Estado, como sigue diciendo, no es sólo de tamaño, sino de fondo, el de la democracia, porque “la política no puede ser ignorada sin que repercuta globalmente en perjuicio de lo público, sólo la necesidad de lo público justifica la existencia de la política”.

Hoy, los partidos políticos se encuentran sin respuestas globales, incapaces de poner en marcha las ideas escritas porque los engranajes están oxidados. El divorcio entre ciudadanos y representantes ha degenerado en: unos partidos políticos que fían su suerte a la distorsión de la imagen publicitaria y no al contenido de sus propuestas, a los vicios como la corrupción y el nepotismo fruto de la falta de transparencia y de no rendir cuentas públicas, a la sustitución del “buen político” por los “cargos orgánicos” de los partidos; la modernización de los partidos ha consistido en un “lavado” de imagen, en incorporar “marketing” y tecnología para difundir mensajes simplistas y enlatados, mientras sus estructuras y relaciones humanas se han anquilosado y envejecido.


A ello contribuye el fenómeno de que los mensajes simples y enlatados tienen su cierto rédito electoral; hay votantes que aprenden y repiten frases engañosas, titulares exagerados, mensajes que enmascaran la realidad pero tienden a ser fácilmente comprensibles, emotivos y repe

titivos. Esos mensajes se han acompañado siempre de imágenes, el producto más importante de transmisión de nuestra época; el político se preocupa más de salir en la foto que de lo que se diga sobre él, entre otras cosas, porque sabe que no hay tiempo para la lectura, la reflexión o la documentación de datos; todo es rápido, fungible, efímero; por eso, la imagen, la puesta en escena, la mueca vale más que un titular. ¿De qué se ríen los políticos? Se ríen cuando ganan, cuando pierden, cuando entran en juzgados, cuando son acusados, cuando son criticados: ríen porque es una forma de transmisión de un mensaje de fortaleza y de éxito.

La banalización destruye el contenido como la compostura a la se

ncillez. La demagogia funciona como anestesia del razonamiento crítico.

Al igual que a cualquier otra profesión vocacional, sea médico o maestro por ejemplo, se les exige una ética de la profesión, los políticos deben responder también, no sólo a una ética de la convicción, sino también a una ética de la responsabilidad y del comportamiento.

O los partidos políticos cambian su funcionamiento interno dejando espacio para distintas formas de participación política o se crean espacios sociales al margen de los partidos o, l

o que sería peor, el populismo y el fascismo encontrarán hueco desprestigiando el valor de la Democracia y el papel fundamental de los partidos.

La Democracia requiere práctica y una formación adquirida con la experiencia del día a día; no se nace democrático: la democracia se educa, se practica, se trabaja. Abandonar la praxis democrática tiene consecuencias graves que afectan al corazón del concepto de Ciudadano: como dice Adela Cortina, en una sociedad verdaderamente democrática la mayoría no se genera a través de manipular los sentimientos de los ciudadanos, sino ejerciendo la deliberación serena y razonada. No es una cuestión de blanco o negro, de todo o nada, es una cuestión de grados. Practicar la Democracia, ostentar la condición de Ciudadano con plenitud, exige formación, preparación y praxis.

Hoy, la tecnología permite a los partidos e instituciones públicas ser más flexibles y transparentes que nunca (publicando sus cuentas, gastos y tomas de decisiones),

engrandecer el espacio de los partidos sumando la participación de ciudadanos que tienen mucho que aportar fuera del corsé típico del militante, revisar la ley electoral para dar proximidad al cargo público. En una sociedad democrática es básica “la calidad” (grado de información, de racionalidad, de educación, …) de los ciudadanos que, como votantes, deben elegir y valorar opciones. Ahora bien, todo resultará en vano si no cambia la cultura del partido político, convirtiéndose en un verdadero representante de la cultura democrática; la trascendencia que tiene la fortaleza democrática de las organizaciones políticas es mayor de la que podamos pensar.

El mayor daño que se puede hacer a una Democracia Política es el desprestigio de la clase política: bien porque los políticos no son los verdaderos representantes de los ciudadanos por su falta de credibilidad, o bien, porque los políticos no están dispuestos a tomar las decisiones políticas que les correspon
Mucho es el trabajo serio y riguroso, pero también audaz y valiente, al que debe hacer frente el PSOE. En su nombre y en beneficio de nuestra Democracia.den con el único legítimo interés del bienestar social, sino que se dejan presionar por otros intereses individuales o corporativos. Ahí es donde se pone en riesgo la nobleza de la Política y el compromiso con su objetivo final.

Francisco José  Bernal Martínez

Presidente Regional

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